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4° ANIVERSARIO DEL HOGAR APAPACHAR

Todas estas historias me convierten en quien soy (1)

Descubriendo monstruos…

“Había una vez” y “Hace mucho tiempo atrás”, suelen ser los clásicos comienzos de historias y cuentos infantiles.
Y como la nuestra también es una historia de niños y niñas podemos comenzar diciendo que hace mucho tiempo atrás (cuatro años – 01/04/2016) había un grupo de niñas y niños, trece para ser más exactos, y un grupo de adultos jóvenes y no tan jóvenes que comenzaron a recorrer juntos la vida, compartiendo momentos lindos y no tan lindos, risas y llantos, logros y frustraciones, encuentros y despedidas.
Todos tenían claro una cosa, que lo que allí pasara iba a marcar definitivamente sus vidas y también tenían en claro que, pasara lo que pasara, todos iban a luchar unidos para ser felices, al fin y al cabo, todo cuento termina con un “vivieron felices y comieron perdices” y en eso todos los integrantes de esta historia estaban y están comprometidos para lograrlo.
Pero como no podía ser de otra manera en esta historia infantil también hay villanos, algunos tienen rostros, nombres y apellidos y fueron o son responsables de lastimarnos, asustarnos o hacernos sufrir; otros ,en cambio, no los podemos ver pero sin embargo también están ahí y tienen nombres que nos producen mucho miedo y dolor: maltrato, abuso, abandono, pobreza y hay un tercer grupo de villanos (que tal vez sea el peor), porque aunque no nos hagan daño directamente, deja que los otros villanos nos lastimen, en este grupo están, la indiferencia, el no compromiso, la desidia, la apatía, la ausencia, la anomia, el egoísmo y el sálvese quien pueda. Este último grupo es muy peligroso, porque tiene un poder especial, tomar la forma de “aquellos que dicen cuidarnos, protegernos y defendernos” y hay que estar muy atento para no confundirlos.
En este cuento no hay hadas madrinas, varitas mágicas, ni superpoderes, ¡no!, sino esto sería muy fácil y lo peor de todo, no dependería de nosotros. Y como hablábamos ayer con David “esto cuesta”, vaya que cuesta, pero intentarlo vale la pena.
Los protagonistas de nuestra historia fueron, son y serán los niños, cuando empezó nuestra historia había 13 y luego se sumaron 47 más (claro no todos juntos), esos 60 protagonistas ya son parte de otras historias, aunque seguirán acompañándonos siempre, como la certeza de que si luchamos por nuestros sueños logramos alcanzarlos. En este momento los protagonistas son 15 nenas y 13 nenes, cada uno con un poder especial que lo hace único e irrepetible y juntos le dan fuerza a la vida que irrumpe para transformarlo todo y enseñarnos que un nuevo comienzo siempre es posible.
Y como en todo relato infantil junto a los protagonistas, aparecen personajes claves que se ponen al hombro la historia y los acompañan y defienden con todas sus fuerzas, en nuestra historia los llamamos educadores (algunos se los llama equipo técnico), cada uno de ellos también tienen un poder especial, no son sabios, no son mágicos, no son poderosos; pero sí son valientes, aguerridos, y comprometidos y más allá de sus diferencias y debilidades hay algo que los define, todos están dispuestos a jugarse a fondo y dar todo para protegerlos y hacerles sentir que los aman y valoran sus vidas.
En estos días se metió en nuestra historia un villano medio despistado que hasta corona tiene, lo llaman “coronavirus”, su presencia nos obligó a estar más juntos, a cuidarnos más, “a quedarnos en casa”. Dicen que es un villano peligroso porque mata, igual a nosotros nos preocupa más porque parece que es un villano que también tiene el efecto de hacer perder la memoria; muchos se olvidan de que hay muchos niños, niñas y familias que están solas, abandonadas y sin recursos para sobrevivir.
El “coronavillano” nos llenó de angustia, de ansiedad y de enojo. De pronto tuvimos que dejar de ir a la escuela y de ver a nuestros compañeros, no fuimos más a los psicólogos, dejamos de vincular con nuestras familias y referentes, no vinieron más los voluntarios, ya no más paseos y salida a la plaza. Y la incertidumbre de cómo seguirá todo esto.
Sin embargo, porque en esta nuestra historia las cosas no son fáciles, también ahora salimos juntos a enfrentar al coronavillano y nuestros espacios se volvieron aulas, y nuestro patio se volvió recreo, y nuestras tardes se poblaron de disfraces, música, artesanías. Porque al grupo de valientes educadores de nuestro hogar, se sumaron otros educadores de los CPI para colaborar. Y así vamos haciendo frente a cada nueva aventura que nos enfrenta y desafía.
En nuestra historia no hay palabras mágicas, pero sí hay palabras claves, poderosas y transformadoras, y recurrimos a ellas cada vez que algún villano intenta hacernos daño, por ejemplo, la palabra sueños o la palabra esperanza que nos ayuda cuando parece que todo está perdido o cuando tenemos mucho miedo, o cuando nos sentimos abandonados. ¡Hay palabras que no podemos nombrarlas, pero sí toman forma, ternura, alegría, ánimo, fuerza, podes contar conmigo, aquí estamos! Y la más importante de todas las palabras, aquella que da nombre a nuestro hogar “APAPACHAR”.
Y así se va haciendo nuestra historia, la vamos haciendo juntos, la vamos recorriendo unidos y así, nuestra historia va haciendo de nosotros lo que somos y lo que seremos.
Hoy cumplimos cuatro años, el Hogar APAPACHAR cumple cuatro años y el hogar somos todos los que estamos en esta etapa, los que estuvieron en sus orígenes y los que vendrán para ser apapachados.
Seguiremos construyendo nuestra historia, seguiremos siendo parte de esta historia. Y juntos seguiremos comprometiéndonos para poder decir que al final fueron felices y comieron perdices y colorín colorado nuestra historia no ha terminado.
¡FELIZ CUMPLEAÑOS!

Carlos

 

1 Chimamanda Ngozi Adichie es una escritora, novelista y dramaturga feminista nigeriana