Sharenting: cuando compartir deja de ser cuidar

Cada vez que publicamos una imagen de un niño o una niña en redes sociales, tomamos una decisión que ellos y ellas no pueden ejercer por sí mismos. A esta práctica la llamamos sharenting: el acto —muchas veces automático y cargado de afecto— de compartir contenidos sobre las infancias en entornos digitales.

El sharenting no es, en sí mismo, un problema. El desafío aparece cuando se realiza sin reflexión, sin consentimiento y sin considerar sus posibles consecuencias a corto y largo plazo en la construcción de la identidad de niños y niñas.

Antes de publicar, la pregunta no es “¿cuántos likes voy a recibir?”, sino “¿qué necesita realmente este niño o esta niña de mí en este momento?”

La estética del sharenting: entre lo ideal y lo real

Las imágenes que circulan en redes sociales sobre las infancias suelen responder a una lógica de idealización: primeros días de clase perfectos, sonrisas constantes, logros exhibidos como trofeos.

Esta narrativa visual:

  • Invisibiliza las dificultades reales del desarrollo
  • Genera presión sobre niños y niñas
  • Promueve comparaciones que impactan incluso antes de que tengan presencia digital propia

No toda imagen “bonita” es una imagen respetuosa. En muchos casos, la decisión más cuidadosa es simplemente no capturar ni compartir ese momento.

Lineamientos institucionales de GES

Desde la Asociación Civil GES trabajamos junto a familias, equipos docentes y comunidades en contextos donde el acceso a derechos —incluido el derecho a la privacidad— es desigual. Por ello, promovemos criterios claros para el uso responsable de imágenes de niños y niñas:

Consentimiento informado

Consultar a niños y niñas antes de publicar, respetando su edad y grado de madurez. No se trata de un trámite, sino de una oportunidad educativa.

Privacidad por defecto

El punto de partida es no publicar. Ante situaciones con valor pedagógico o comunitario, priorizar entornos cerrados y decisiones cuidadosas.

Protección de datos sensibles

Evitar compartir información como nombre completo, institución educativa, ubicación o rutinas. Estos datos pueden construir perfiles digitales con riesgos a futuro.

Conciencia sobre la huella digital

Todo contenido publicado puede permanecer en el tiempo. Es fundamental preguntarnos:
¿esa persona aprobaría esta imagen de sí misma en el futuro?

El rol de las instituciones educativas

Las instituciones educativas no son ajenas a esta problemática. Actividades como actos escolares, talleres o eventos comunitarios requieren marcos claros para el registro y difusión de imágenes.

Desde la Asociación Civil GES acompañamos a equipos directivos y docentes en la construcción de acuerdos institucionales que contemplen:

  • Protocolos escritos sobre uso de imagen
  • Criterios compartidos con las familias
  • Revisión periódica de las prácticas digitales

Promover una cultura del cuidado también implica revisar cómo miramos, registramos y compartimos la infancia.

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